Bo

Viernes 22 de Enero de 2021 / 9 de Shvat de 5781
Encendido de las velas: 19:48 hs.
Shabat concluye: 20:48 hs.
Parashat Bo lectura trienal 2do ciclo (Shemot 11:4-12:28) : La parashá Bo nos lleva al final de las plagas en Egipto, las langostas con la oscuridad y por último la muerte de los primogénitos. La salida está próxima, y para ello el pueblo debe prepararse. Es en este momento que reciben los primeros mandamientos como pueblo, a punto de comenzar una nueva historia. Para unir sus destinos deben tener un pasado en común que los identifique y les permita construir la memoria colectiva que caracteriza a los pueblos. Este será para ellos el mes primero, y a los 14 días de éste mes celebrarán la Pascua comiendo el korbán de Pesaj. Ese primer año, en el que todavía están en Egipto, usarán la sangre del carnero para hacer una señal en las puertas de sus casas, y así evitar ser castigados con la última de las plagas. Este día dan comienzo a la festividad de Pesaj, que será transmitida de generación en generación, para que sea celebrada durante 7 días en conmemoración a la salida de Egipto. Esa noche el pueblo de Israle emprendió la marcha hacia la libertad con brazo extendido de D’s y el liderazgo de Moshé y Aaron. También hemos recibido en la lectura el mandamiento de no comer pan leudado (jametz) que recuerda de la salida apurada y es por eso que comemos la matzá, el pan ácimo que no tuvo tiempo de leudar.

Shabat Shalom. Equipo de Culto y Educación

Haftará

Haftara: Jeremías 46:13 – 28 (pag. 175) El profeta jeremías, que nació en el año 650 A.E.C. comenzó a llevar su mensaje al pueblo cuando era solo un joven de 24 años y continuó con su misión durante 40 años. La haftará narra su último mensaje. Relata la derrota de Egipto frente a Babilonia. Jeremías había advertido al pueblo del reino de judea acerca de sus alianzas con Egipto, porque consideraba que esta última no era una nación confiable. Ahora, la rendición de Egipto confirmaba las palabras de advertencia del profeta. Pero su pueblo, dondequiera que estuviese, ya sea exiliados en Egipto o en Babilonia, no debían perder las esperanzas. Serían redimidos y regresarían a la tierra de sus antepasados.