Mishpatim

Viernes 21 de febrero de 2020 / 26 de Shvat 5780
Encendido de velas: 19:23hs
Shabat Concluye: 20:18hs

Parashat Mishpatim lectura trienal 1er ciclo (Shemot 21:1-22:3 ) Pág 73: En esta Parashá encontraremos muchas leyes que regulan el comportamiento entre los hijos de Israel. La enumeración es muy completa e incluye leyes con un fuerte contenido ético y moral. Luego de haber escuchado los 10 mandamientos en la Parashá pasada, llegó el turno de las mitzvot con sensibilidad social: cuidado de los pobres, las viudas y los huérfanos; castigos por robos y daños a la propiedad de otros; respeto a los padres, jueces y autoridades y un especial cuidado por el extranjero, ya que debemos recordar siempre que nosotros también fuimos extranjeros en Egipto. El cumplimiento de las leyes y el establecimiento de un orden justo son las metas principales que demandan la Torá completa, y esta Parashá en particular, para poder construir una sociedad civilizada y asegurar su supervivencia. Todo esto es complementado con leyes que nos instan a proteger a la naturaleza, cuidarnos a nosotros y a santificar nuestra relación con D’s. Shabat, las festividades y Kashrut son algunas de las mitzvot que nos acercan a D’s.

Shabat Shalom. Equipo de Culto y Educación

Haftará

Haftará: Melajim ( 12:1-17) pag 210: La Haftará de esta semana se relaciona al nombre de este Shabat: Shekalim. La Torá ordena que cada miembro del pueblo de Israel, de edad de veinte años en adelante, sin distinción económica o social, debía donar medio Shekel para la manutención del culto. Nuestra Haftará nos habla del rey Iehoash, hijo de Tzivia, quien reinó en Ierushalaim por cuarenta años e hizo lo correcto a los ojos de D’s. Su primera medida fue ordenarle a los Cohanim que todo el dinero que recaudaran en el Templo o toda donación que la gente diera voluntariamente de corazón, la utilicen para refaccionar el Templo y reparar todos aquellos lugares en donde hubiera algún desperfecto. Sin embargo, transcurridos veintitrés años de su reinado, Iehoash descubrió que los sacerdotes no habían hecho absolutamente nada, por lo que ordenó al Cohén Gadol Iehoiadá que deje de recaudar dinero y repare inmediatamente los desperfectos del Templo. Los sacerdotes estuvieron de acuerdo con el hecho de no recaudar más dinero, pero tampoco repararían la Casa del Eterno.