Parashat Behar-Bejukotai
Viernes 8 de mayo de 2026 / 22 de Iyar de 5786
Encendido de velas: 17:46 hs
Shabat Concluye: 18:43 hs
Parashiot Behar-Bejukotai lectura trienal 1er ciclo (Vaikrá 25:1-38)
Las parashiot de esta semana son las últimas del tercer libro de la Torá, Vaikrá. Ambas lecturas se diferencian del resto del libro, y se puede notar el cambio entre ellas respecto del resto. Desde Behar ya nos comienza hablando sobre el momento en el que llegue el pueblo a la tierra de Israel; y en Bejukotai, es una intensa declaración de D´s al pueblo, donde les dice que pasa si no siguen su camino, y que pasa si observan sus leyes. Esto se debe porque una vez que el pueblo haya ingresado a la tierra será muy tarde para lamentarse, entonces se podría decir que aquí comienza estrictamente la preparación para la llegada a la tierra prometida.
Behar nos relata sobre diferentes leyes que tienen que ver con la agricultura en Israel, de aquí se extraen muchas leyes y algunas siguen vigentes hasta el día de hoy. Esta primera parashá se la puede denominar como el tratado bíblico de la economía agricultora en Israel. Seis años de siembra y un séptimo año para dejar descansar la tierra, ¡como los días de la semana! Y cuando este ciclo se repita siete veces, el año número cincuenta será el año de Yovel, Jubileo. En ese año las tierras se devuelven a su dueño original, y cada uno vuelve a su tierra que había vendido. Una economía de cíclica, donde cada uno es poseedor de su tierra y vuelve a obtenerla y devuelve las que compró para volver a comprarlas.
Behar nos enseña como una tradición milenaria nos puede dar lecciones de economía y ética en una sociedad contemporánea. Las leyes de agricultura no son para que unos se enriquezcan más que otros, sino para dividir y volver cada uno a su posesión original y además también dar parte de la cosecha a aquellos necesitados. Bejukotai nos enseña que el camino del bien es siguiendo esas leyes, si bien son leyes sólo para Israel, podemos aprender de aquí lo importante que es ayudar al que no tiene, extender nuestra mano para dar trabajo, comida o sustento, para que puedan crecer. Porque siempre tenemos que acordarnos del momento en que recién empezábamos a crecer.